lunes, 18 de junio de 2012

Un trabajo sencillo, muy atractivo e increiblemente duradero.

Estaba poniendo una lavadora, cuando se me ha acabado el detergente y me he dicho: seguro que a los amigos y amigas de mis gotas les va a gustar el cubo que tengo para guardar el jabón de la lavadora. Os cuento. Hace ya ocho años que "restauré" este cubo que os enseño, cuando lo hice pensé que me duraría apenas unos meses, pero ahí está como nuevo tanto tiempo después.
Fue muy sencillo. Simplemente fui cortando ilustraciones del cuento de Caperucita Roja de un cuadernillo que no merecía la pena conservar entre mi colección de Caperucitas, pincha aquí si no recuerdas mi adoración por la niña de caperuza roja. Luego pegué las ilustraciones en un cubo que ya no me servía y que previamente había cubierto de papel charol. Por último lo plastifiqué todo para protegerlo de posibles salpicones. ¡Y ya está! ¿Te he dado una idea para poner en práctica una tarde de este verano con tus hijos? ¡Pues me alegro!

Un cubo para el detergente de la ropa muy alegre.

¡Si llego a saber que me iba a durar tantos años, lo hago con más cuidado!

Toda la historia de Caperucita, el lobo y la abuelita gira en el cubo.

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