jueves, 27 de septiembre de 2012

Maletín para ordenador (MODELO 1)

Las telas plastificadas.
Hace ya un mes que recibí estas telas plastificadas que compré en Cartonagge Creativo. ¡Y hoy por fin os enseño lo primero que he hecho con ellas! Hacerlo antes me ha resultado imposible, pues he estado liada haciendo un bolsomás bolsitas para compresas y un mantel, además de ordenar mi rincón de costura, que falta le hacía. 

Al enseñaros las telas a principios de septiembre no os desvelé qué era lo que iba a hacer con ellas. Aunque de sobra lo tenía pensado, prefería daros la sorpresa. Es cierto que, si bien sabía que haría maletines para ordenador, no sabía exactamente cuál sería el diseño mejor. Quería que fueran cómodos, útiles, fuertes, seguros, coquetos, urbanos y prácticos. Y después de hacer varios patrones, opté por hacer dos modelos. Hoy os enseño el primero y, ojalá que la próxima semana, el segundo. Depende de algunos materiales que estoy esperando. 

Pero no adelantemos acontecimientos y centrémonos en la sorpresa de hoy, en cada foto os explico los detalles.

Antes de ver las fotos solo te quiero recordar que si quieres un maletín como éste para guardar tu ordenador o para usarlo como bolso, pues ha quedado tan mono que bien podría ser, escríbeme a unasgotasderocio@gmail.com. Allí te espero.

Medidas del maletín: 24 x 28 cm. y 3,5 cm. de grosor.
Precio del maletín: 25 euros.

El maletín es muy alegre por sus coloridos, coqueto por su diseño, práctico por sus telas plastificadas y cómodo por sus complementos. Con dos asas de longitud diferente, puedes llevarlo de la mano o colgado del hombro.

Por el otro lado he puesto una tela diferente, para que puedas variar por dónde lucirlo.

Su interior va acolchado en azul marino y relleno con una plancha blandita que protege el ordenador. He añadido un bolsillo grande y un mosquetón para guardar las llaves o cualquier otro objeto.

La cremallera es de gran abertura para que no sea incómodo guardar el ordenador.

El asa grande lleva un regulador para que puedas ponerla al largo más cómodo para ti.

Mi firma va en el interior, en el bolsillo. ¡La gota de rocío bordada en cadeneta ya es un clásico que no puede faltar!

martes, 25 de septiembre de 2012

Corre, corre, Mary, corre.

Con el cambio de estación siempre repaso este cuento que hoy os enseño, es uno de mis libros ilustrados favoritos. ¡Os invito a conocerlo conmigo; y si ya lo conoces, a redescubrirlo una vez más!

El texto de "Corre, corre, Mary, corre" es de N.M. Bodecker y las ilustraciones de su amigo Erik Blegvad, ambos nacidos en Dinamarca.

El libro arranca con un amanecer de días como los de ahora, atrás queda el verano y se aproxima el frío. La ilustración presenta  a los tres personajes de la historia con sus personalidades: el marido vago y exigente, la mujer ya ha apagado el despertador que por supuesto está en su mesilla y el gato muy cerca de ella.

La cama ya está hecha con sábanas limpias, ¡cómo le gusta a un gato un lugar mullido, calentito y limpio!

Mary empieza la jornada con buen ánimo.

Ni siquiera se frena ante las tareas más duras.

La vida del campo es dura... para Mary.

Parece que Mary incluso sonríe,... un poquito.

Esta señora sabe hacer de todo...

... y todo muy rico, y si no que se lo digan al gato.

¿Pero es que nadie ayuda a Mary?

Mary empieza a notar el cansancio.

¡Qué tarea más agotadora!

¡Esperemos que el gatito sepa bajar del árbol!

¡Esperemos que el gatito aprenda a bajar del sofá!

Pues con tanto ajetreo y sofoco dudo que ella precisamente necesite el fuego para calentarse.

¡Me encantan los cartoncitos con hilos del costurero de Mary!

El gatito siempre presente, aunque sólo sea su sombra.

¡¡A dos manos, para no perder el tiempo!!

Mary se está empezando a enfadar, ¡mucho ha aguantado!

¡Oh, oh, el gato se huele algo y desaparece de la escena!

Ha sido un día muy largo, un otoño muy duro... para algunas.

Me encantan los libros que transmiten el contenido no solo por el texto, sino por la imagen... me encantan.

¡Que tengas un feliz otoño y que corras lo justo y necesario!



lunes, 24 de septiembre de 2012

Una historia detrás de cada fotografía.

Una amiga me pidió que le hiciera un par de bolsitas para guardar las compresas. Así que se las hice con las telas que ella eligió y el sábado pasado se las mandé. Cuando me di cuenta ya era tarde para solucionarlo, y es que se me había olvidado hacerles las consecuentes fotografías. Así que le pedí que ella misma hiciera alguna para tener el recuerdo. Hoy me ha mandado las fotografías que ella y otra amiga común han estado haciendo a las bolsitas en la oficina donde ambas trabajan. ¡Les han quedado estupendas! Me explica mi amiga que han intentado hacer las fotos de la manera más artística posible que permite un departamento lleno de papeles. Y como no podía ser menos, han conseguido unas fotos muy, pero que muy simpáticas. ¡Pero qué buena clientela tengo, me devuelven con creces todo lo que yo me esfuerzo en darles!

Aún no había hecho ninguna bolsita con esta tela tan flamenca, tanto como el archivador.

Una maceta perfecta para una oficina, contraste perfecto de color para la bolsita.

Aunque con esta tela ya he hecho unas cuantas bolsitas, siempre intento darle un toque difetente a cada una de ellas. En esta ocasión he usado un forro diferente y un botón forrado para el cierre, con el mismo color del lápiz,... ¡pero qué amigas tan detallistas!

Y he dejado para el final mi fotografía favorita, ¡me encantan las cebras que asoman detrás de la bolsita!

Ensalada de habichuelas verdes.

Un día os conté aquí la historia de nuestro huerto. Pues bien, desde que el jardín sustituyó al lugar donde antes había patatas y zanahorias, el cesto de mi cocina no estaba tan contento. Y es que un vecino nos ha regalado pimientos y habichuelas verdes de su campito. Así que he revivido viejos tiempos y he vuelto a usar uno de los cestos que para guardar la cosecha de cada día tenía reservado. Aprovechando la ocasión os dejo una receta de mi madre muy sencillita, como todas las mías, pero que con productos de calidad ¡está de lujo!

Estos son los pimientos y las habichuelas verdes que el vecino nos ha regalado. ¡Todo un detalle!


viernes, 21 de septiembre de 2012

Mi rincón de costura

A menudo me preguntan que dónde coso, que cuál es el lugar de mi casa que dedico para preparar los patrones, medir, hilvanar, cortar y dar mil puntadas. Y aunque bien es cierto que lo hago por todas partes: en el sofá, en la mesa del comedor, en el jardín..., tengo un rinconcito de mi casa reservado para mí. Últimamente lo he estado arreglando: desechando lo que ya no sirve, cambiando de lugar lo que ya no cabe y dándole una manita de pintura (bueno, de cal, que mi casa está encalada). Y una vez que ha quedado limpito y arreglado os lo enseño. Y ahora soy yo la que pregunta: ¿y tú, donde coses?

Mi tallercito, con mi máquina de coser y mi ventana.

El mueble con las telas, con puerta de cristal para ver rápidamente qué tela me hace falta.

El cajón con los hilos, cremalleras, cuentas...

Cajas de todos los colores y tamaños para guardar retales, cuerdas, cintas...

Estanterías con libros, revistas, apuntes y carpetas de patrones.

Cestos con los trabajos pendientes de planchar o de terminar.

La caja de los botones y los abalorios.

El cajón con los lazos, los vivos, los encajes, las zandungas...

La caja de los hilos de bordar.
...Y muchas más cosas que hacen falta para hacer cada trabajo. El mimo y la paciencia necesarias los guardo en otro lugar.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Mantel a juego con la cesta.

Seguro que recordáis la cesta que forré, ¿que no la recuerdas? Pues pincha aquí para ponerte al día.

Bueno, ahora que hemos refrescado la memoria, retomo la historia de la cesta. El trabajo que hice gustó tanto, que la clienta me dijo: ¡pues ahora quiero el mantel a juego, para ir al campo a comer!

Le di vueltas a la idea y busqué materiales hasta que al fin me decidí por hacer el mantel que hoy os enseño, a mí me encanta cómo me ha quedado. Mira las fotos y te explico paso a paso el trabajo. 

Medidas del mantel: 120 x 120 cm.

La cesta, el mantel y un trocito de campo... ¡solo falta la comida y la compañía!

Por el derecho, el mantel está hecho con la tela de florecitas que ya usé en la cesta y para el revés he elegido cuadraditos en color burdeos. Y para completar el trabajo he hecho una aplicación de patchwork con telas en tonos a juego.

Aquí se ve muy bien la estrella punta de sierra.

En una de las esquinas he "firmado" con la gota de rocío y un trocito del mismo encaje del forro de la cesta. 

Como veis, el conjunto combina muy bien. 

Cesta, mantel y bolsa: el equipo completo para un picnic.

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