domingo, 10 de mayo de 2015

Retales de vida.

En el jardín de La Chirina nos gusta convertir viejas orzas en maceteros.



Transformar una lámpara de salón en una lámpara de velas.

Perdonad las telañaras, pero en algunos rincones de mi jardín la decoración de Halloween dura todo el año.

Rescatar azulejos antiguos.



Dar nueva vida a un cubo de zinc...


...O a una jarra de agua.


Construir muros con las piedras del terreno.


Hacer que una lámpara de cocina rota sea el nuevo soporte para una maceta.


Sembrar la menta junto a una cesta deteriorada por el paso del tiempo.


Reservar un pequeño espacio a objetos curiosos.


Darle nuevos usos a materiales desechados en obras de la zona.



O componer nuevos suelos a partir de retales desechados por otros muchos.


Pues bien, el otro día un amigo nos regaló una mesa de jardín afeada por las manchas de óxido. Quizás lo más apropiado para darle algún tiempo más de vida hubiera sido darle una manita de pintura.


Pero a mí se me ocurrió llenar el jardín con más retales aún. En esta ocasión, retales de tela. Es así que he preparado un tapete a la medida de la mesa con restos de telas. No se trata de un mantel, es más bien una funda que encaja en la mesa gracias a un elástico que he colocado en el contorno. Así con la brisa no se moverá. Lo he hecho sin demasiado repulgo, pues sé que este verano va a tener mucho baqueteo y no quería sufrir si le caen moras del árbol, si se me olvida quitarlo antes del riego o si se mancha con algún refresco. Es por eso que ni siquiera le he puesto trasera, pero con el elástico queda fijo y ni se aprecia. 


Como veis he usado telas muy alegres que me figuro que a alguna le desentonará, pero a mí me encanta el resultado, me parece absolutamente veraniego. 


Con un dobladillo y un elástico he rematado el trabajo. Ya solo queda estrenarlo con una buena lectura, un rato de costura, una charla o un aperitivo. ¡Hasta muy pronto, mis gotas no descansan!!!!


jueves, 7 de mayo de 2015

Funda para la máquina de coser.

Siempre que veo en algún blog una funda para la máquina de coser me muero de envidia. Hay auténticas maravillas, que si con forma de casita, que si con aplicaciones y textos bordados, que si bolsillos.... yo qué sé, hay de todo. Y siempre me digo: una día me hago una. Pero como quería que la mía fuera lo más de lo más, pues nunca me la hacía. El tiempo, ya sabéis, que va más rápido que nuestra imaginación. 

Así que el otro día me dije: basta ya, me hago una funda aunque no sea lo que yo en un principio tuviese pensado. Busqué entre mis telas y casi ni recordaba esta que le va perfecta y además encaja con el tono que le estoy dando a mi cuarto de costura. 


Para los dos frentes he usado esta tela de Robert Kaufman que he acolchado con una cuadrícula curva a máquina, algo rapidito y sencillo, que me veía venir que me liaba con un acolchado meticuloso y la dejaba aparcada. 

Para el lateral he seleccionado retales de telas que uso para los encargos y que finalmente en muchas ocasiones, me quedo sin un solo recorte y luego me da penita. 


Es algo que hago de vez en cuando. Rescato retalitos de las telas que empleo en los encargos y los monto en algo para mí. De ese modo el objeto que me haga está lleno de recuerdos. Así por ejemplo me hice mi bolsa de labores que tanto uso.


O la funda para mi catálogo.


Pero volvamos al tema que nos ocupa, que estos dos trabajos tienen ya su tiempo. 

En la funda de la máquina de coser he dejado una ranura para el asa. Sobre todo pensando en cuando desplazo la máquina fuera de casa. No es que ocurra muchas veces, pero cuando sucede se echa de menos.


Por el lado del enchufe he dejado una ventanita para que no moleste. No me quiero entretener en quitar el enchufe cada vez que coloque la funda. 


Este es el otro lado, como veis ambos son iguales.


Aquí quizás se vea mejor la parte de arriba de la funda.


Y este es el forro. Como podéis comprobar la funda se sostiene solita, con la guata y el acolchado adquiere robustez suficiente.


Ea, que he bajado de las nubes y ya tengo funda para mi máquina, no es la que yo soñaba, pero estoy contentísima.

Y como ya es jueves os deseo un feliz fin de semana, el tiempo acompaña para pasarlo ¡¡¡de lujo!!! Nos vemos la próxima semana.

martes, 5 de mayo de 2015

Llaveros a juego.

La historia del bolso verde no ha acabado aún, faltaba el remate final, pero es que no os lo pude enseñar el otro día porque era una pequeña sorpresa para Milagros. Y como aún el paquete no había llegado a su destino, pues preferí reservar una entrada más a este bolso en la que enseñaros el llavero a juego que le preparé. 


El llavero lo he colocado queriendo junto a la intersección del molinillo, porque estoy contentísima de lo bien que me quedó!!! Eso para contrarrestar los sofocos que a veces nos llevamos quienes tenemos siempre puesto el dedal.

Ya aprovecho y os enseño también este otro llavero que preparé para la dueña de una farmacia. Ella fue quien me encargó el conjunto de playa del otro día. Hace unos meses una amiga le regaló una funda para su agenda que yo le hice (pinchando aquí lo puedes ver) y pensé que con la misma tela podía hacerle un llavero para las llaves de su farmacia.



Y nada más por hoy. Acabo de preparar la entrada del próximo día, y ¡¡me encanta cómo ha quedado!! Es de algo que tenía ganas de hacer desde hace mucho tiempo. Y en el tendedero tengo una tela secándose para hacer una cosita que será protagonista del próximo tutorial.  Es un regalo de mi hermana y no es una tela cualquiera, es MI tela. Nos vemos pronto. Besos a todas. 

domingo, 3 de mayo de 2015

Feliz día de la madre.

Hoy os quiero enseñar el otro proyecto que hace poco os comentaba, enseñar y contar, porque este ha sido un encargo con historia. 

La madre de Milagros es muy habilidosa y practica todo tipo de artesanía. Está enamorada del patchwork y se le cae la baba cada vez que una amiga le enseña sus avances en un taller al que acude. Pero ella no puede asistir porque depende de una botella de oxígeno y necesita ayuda para el transporte. No obstante, una de sus hijas la acompaña los lunes a un curso de manualidades en el que sí consiguen cuadrar horarios. 

Es así, que para el día de la madre, a Milagros se le ocurrió regalarle un bolso de patchwork que yo le hiciera en el que poder guardar los materiales de las manualidades. 

¡Y este es el bolso que le he hecho!


Quizás a alguna os resulte familiar. Es que es muy parecido a otro que hice hace ahora un año (pinchando aquí lo puedes ver). En esta ocasión lo he dejado cuadrado para reducir su tamaño y he cambiado algunas telas, pero respetando la tonalidad malva protagonista. 

Como va a ser usado como bolso de labores, en el lateral he puesto esta tela con motivos de  costura que compré en Entretelas Patchwork.


Para tirar de la cremallera también he aprovechado la alusión costurera.


El forro también es en los mismos tonos y en cada lateral he puesto un bolsillo.



La cremallera se la he puesto generosa, que si no luego es un incordio coger las cosas del interior.


Y si una vez cerrada nos molesta, pues... para dentro.


Mi gotita la he puesto en un rinconcito, junto al asa.


En la base he acolchado con la cuadrícula curva.


Y este llavero es mi pequeño regalo para esta madre cuya historia me ha conmovido. ¡Espero que disfrutes mucho tu bolso y que tus manos sigan haciendo maravillas!


jueves, 30 de abril de 2015

Conjunto de playa.

Es muy curioso que yo todavía no hubiera hecho una toalla y es que ya sabéis que entre este mundillo es muy frecuente hacer toallas para recién nacidos, la playa o el deporte. 

Pero el maleficio se ha roto. Ha sido Conchi quien me ha encargado mi primera toalla. La quería para la playa, con una bolsa donde guardarla y algún complemento más para completar su regalo. 

Por fotos me comentaba que le gustaba el aire marinero, por sus palabras me concretaba que la quería de estilo ñoño. Así que yo ¡¡encantada!! Eligió tela, color de toalla y de complementos. Y aquí está el primer conjunto de playa que hago.


He preparado una toalla de baño (100 x 150 cm / 100% algodón) de color turquesa con el nombre del niño aplicado en tela y ondulina roja de adorno.




Para la mochila he usado la correspondiente toalla de lavabo, que me parecía algo original. La verdad es que no he buscado información por internet, pero seguro que mucha gente lo hace. 

He hecho la mochila de buen tamaño, pues pensé que si la hacía muy justa quedaría incómoda. En casa, con tranquilidad y sobre una mesa se guardaría bien la toalla en una mochila del tamaño justo, pero creo que en la playa, con el calor, la arena, el niño que se queja porque tiene hambre... pues que no es tan fácil. Además, al final metemos en la mochila no solo la toalla, sino las cremas, la revista que leemos, las gafas de sol, la gorra del padre, el paquete de patatas que no se terminó el niño, el monedero y el juguete que se ha quedado fuera en el último momento. Así que me dije: vamos a hacerle una buena mochila que sirva para todo. 


El cierre es con cuerdas, a modo de taleguilla. Las asas las he preparado anchas y regulables, que no se claven en el hombro y se puedan poner en el largo más cómodo. 


Para el interior un forro de cuadraditos vichy y un bolsillo para el móvil (o lo que se quiera).


Y por fuera otro gran bolsillo con el nombre del pequeño.


Y terminando el conjunto, un neceser con la inicial de Miguel.


Y forrado igual que la mochila.


Ea, que ya hice mi primer conjunto de playa, ¿quieres ser tú quien me encargue el segundo?


Y antes de despedirme quiero dar las gracias por el estupendo recibimiento que ha tenido el tutorial que hice el pasado lunes, os aseguro que no será el último. 

¡Hasta muy pronto, sed felices estos días festivos!

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