martes, 2 de febrero de 2016

Su momento.

Un día de hace un par de semanas me desperté con el firme propósito de cambiar las cortinas de la cocina. Tenía comprada la tela desde hacía meses, lavada, doblada y a la espera. A la espera de tener tiempo, a la espera de despertar una mañana con el firme propósito de aparcar lo importante y dedicarme a lo que puede esperar, pera ya más no. 

Y tan decidida iba que lo conseguí. Quité las que llevaban 11 años colgadas, tan monas y sencillas en su momento (lienzo beige con encaje de bolillos en el mismo tono), pero con manchas imposibles y con zonas apulgaradas. Sobre la mesa donde comemos abrí la pieza de tela que esperaba su turno, regla en mano, máquina en marcha... y le di un giro nuevo a mi cocina, que ese mismo día durmió con sus nuevas cortinas estampadas. 


La tela me costó encontrarla a mi gusto. Debía ser fuerte y gruesa, que no se arrugara, estampada pero sin que me agobiara y de colores cálidos donde predominaran el amarillo y el verde. Creo que estuve un año buscando, hasta que en Leroy Merlin encontré lo que quería. 


Es un estampado que se adapta perfectamente al estilo rústico de los muebles, los azulejos y los fregaderos. 


Tenía pensado hacer más complementos, pero la verdad es que la talega del pan aún está nueva, el guante y el agarrador están en perfectas condiciones, así que sólo me he hecho la bolsa para guardar las bolsas de plástico, que la anterior estaba ya estropeada. 


Y entusiasmada estaba yo, tirada en el suelo de la cocina buscando el mejor encuadre para que en las fotos saliera todo lo que tiene que salir, cuando oigo un ronroneo muy cerca mía. 


¡Con qué paciencia ha esperado Sindy su turno para que le llenara sus platos de pienso y leche! Y es que todo tiene su momento: la tela para convertirse en cortina y la leche para beberse. 

Antes, un mes antes, fue el momento de las taleguillas. Primero mi hermana me pidió que le preparara a su hija una bolsita donde llevar una botellita de agua, una lata con frutos secos y un bocadillo a la Universidad. En algo así la tela es fundamental, pues el salto entre una bolsa más y... LA TALEGUILLA, casi únicamente depende de la tela. Encontré este estampado urbano con palabras sueltas en inglés perfecto para quien estudia Filología Inglesa. 



Los tonos azules y marrones son los favoritos de mi sobrina y me consta que ha sido un éxito. 

Mientras la hacía pensaba que mil años atrás, cuando yo iba a la Universidad, hubiera resultado más que extraño que alguien sacara de su bolso una taleguilla con comida para aguantar la mañana. Y me alegra saber que hoy día, es costumbre generalizada sacar tu bocadillo entre clases, tu tentempié o incluso tu tupper con las croquetas de mamá. Que lo lógico ya no es visto como de niños pequeños, y que irse a la cafetería o al kiosco más cercano no es la única solución para matarte el hambre. 

Y comprobando que las taleguillas no tienen edad, se me ocurrió hacerle una a mi madre para guardar las medicinas. Busqué entre las telas que mi padre me pintó hace ¿un par de años? y todavía me quedaban unos buenos retales. Tenía todos los ingredientes para sorprenderla con un detalle hecho exclusivamente para ella. 


La taleguilla gustó, pero no ha conseguido desbancar a la otra que sigue usando y que de manera mucho más sosa le cosí hace años. Tendremos que esperar, porque como ya sabemos: todo tiene su momento. 

Gracias por estar ahí. 

lunes, 25 de enero de 2016

Cuando quien te escucha... te habla.

Las piruetas de la vida son curiosas. Estos dos estuches que os enseño son para dos primas adolescentes: Marta y María. A ellas no las conozco, a quien me los encargó tampoco, pero ella a mí sí que me conocía. Es una fiel seguidora de mi página de facebook que un día se puso en contacto conmigo explicándome quién era y qué quería. Y es que no era alguien anónimo, pues sin yo saberlo compartimos amistades, colegio y por ende, recuerdos de infancia. 

Me contó cómo son su hija y su sobrina y les busqué telas adecuadas con las que hacerles unos estuches para llevar a clase. 


María apasionada de la lectura, Marta del mundo de la vela. 




El rojo debía ser un color destacado, sus nombres debían estar en segundo plano. Para el resto: total libertad. Y ya sabéis que así da gusto. 



He combinado dos telas en cada estuche y los he forrado con la misma (de la colección simply gorjuss). He  jugado con el negro y pienso que les he dado un toque justo para adolescentes. 

Y es que es curioso este mundo de blogger, contamos y nos escuchan, mostramos y nos observan... y de vez en cuando, nosotras escuchamos, observamos... y nos sorprendemos. ¡Gracias!

lunes, 18 de enero de 2016

Fácil y complejo a la vez.

¡Hola!, hoy continúo con el mundo infantil, pero con algo completamente diferente a lo del último día.

Cada encargo tiene algo especial: un destino original, un resto para mis manos, una idea novedosa, una historia conmovedora.... Este que os enseño hoy tiene de especial lo fácil y complejo que ha sido a la vez. 


Me he divertido haciendo el dinosaurio de George, el hermano de Peppa Pig, pues me imaginaba las manitas de las nenas que lo iban a recibir como regalo de Reyes. Pero ello no quita para reconocer que ha sido un trabajo fácil en su ejecución pero difícil en, digámoslo así, su diseño. 

Desde el principio me surgieron muchas dudas. En primer lugar, estos dibujos son planos, bidimensionales, con la silueta de perfil y los ojos de frente (al estilo Picasso). Y al pasarlo a muñeco no sabía si seguir el mismo esquema. Me planteé hacer un dinosaurio tridimensional, pero los que veía por internet no me convencían, pues no eran reconocibles. Así que esa idea la descarté y opté por hacerlo bidimensional.

Pero claro, haciéndolo así, ¿cuántos ojos debía ponerle? Si ponía uno en cada lado, eliminaba uno de sus rasgos definitorios y si era fiel al número de ojos, una de las caras quedaría ciega. Ahhhh, Al final puse cuatro ojos, sí, cuatro ojos. 

Y paso por alto las dudas en cuanto a elección de la tela (paño verde), los ojos (pegatinas de plástico pegadas con pegamento textil), los dientes y los piquitos de la espalda (fieltro), el tamaño (no muy grande, para jugar cómodamente), el relleno (floca frente a bolitas), manos y pies repetidos con distintos materiales (paño, fieltro, tela con relleno). Ahhhh!!!

Diseño como veis complejo. Pero una vez decidido todo, su ejecución es bien fácil, así que si alguien quiere uno, en hora y media se lo hago. Que las mil quinientas horas de antes ya están echadas. 

¿Jugamos?


Un beso a todas y gracias por estar ahí. 

lunes, 11 de enero de 2016

Cadena de favores.

¡¡Vamos a comenzar la semana con ganas!! He repasado algunas de las cosas que os quiero enseñar y me apetece dedicarle el día a la ropita del Nenuco. 

En ocasiones las clientas confían en mí más que yo misma. Y eso le pasó a Rosa, que me preguntó si me atrevía a hacer ropa para muñecos. Fui sincera y le comenté que buscaría información, pues era novata en el tema. Lo que más me frenaba era que no tenía el muñeco en cuestión en mis manos y el tamaño tan diminuto que debería tener la ropa que hiciese. Pero mi respuesta fue: ¡sí!

Volví loco a mi entorno, buscando un muñeco Nenuco de los blanditos y aunque no lo conseguí, con las medidas que me pasaron, un muñeco de los de toda la vida que me dejaron y un poquito de arrojo, me lancé a la piscina. 

Entre tanto, encontré una gran ayuda en Rosana del blog La biblioteca silvestre. Descubrí que es referencia en este mundo y hace preciosidades para sus muñecos. Así que adapté uno de sus patrones (en concreto el pijamita), hablé con ella y seguí sus consejos. ¿No os maravilla que personas tan distantes encuentren un punto en común y charlen como si se conocieran de toda la vida? 

Con las ideas más o menos claras, en primer lugar hice este pijama en rosa, pues me contaron que para Candela todos sus Nenucos son nenas.


En el cierre le puse un poco de velcro, cerré piernas y mangas con hilo elástico y adorné con puntilla, ondulina y unas florecitas de tela.




Fui cogiendo algo de confianza y preparé un vestido. No podía ser a la sisa y además debía ser un poco largo, pues el Nenuco blandito combina medias extremidades de plástico con tela para el tronco y el comienzo de piernas y brazos. 


Como no podía probar el vestidito y me pasaron medidas ligeramente diferentes en dos ocasiones, opté por cerrar el vestido con algún sistema que no forzara la medida exacta. Una lazada me pareció una buena solución.


Por último preparé dos pañales. Uno a juego con el vestido y otro en un color neutro que combinase bien con cualquier ropita. 




Aunque tenía ganas de usar un snap de plástico, puse una tirita de velcro, mucho más cómoda de manejar y fácilmente adaptable a otros muñecos. 


Antes de Navidades, Rosa ya lo tenía empaquetado como si de una bandeja de dulces se tratara y me mandó esta foto. 


La noche del 5 de enero sus Majestades culminaron este encargo que surgió a raíz de la confianza de una clienta y que fue posible gracias a la colaboración de otra bloguera. En medio, amigas que me comentaron patrones y me buscaron una muñeca que sirviera de modelo. Ha sido divertido de hacer y a todas os doy las gracias. Espero que al último eslabón de esta cadena de favores, y auténtica protagonista de esta historia, le haya hecho ilusión este regalo que su tía Rosa me encargó con tanto mimo. 

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Antes de despedirme quiero dejar una nota. 
Loli: he recibido tu mail interesándote por las talegas de pan, te he contestado con la información que me pedías, pero una y otra vez el mail me viene devuelto con error. He insistido, pero algo debe fallar. Puesto que no me has contestado, he llegado a la conclusión de que no los has recibido, pero no sé otra manera de ponerme en contacto contigo. Escríbeme de nuevo si lo deseas. 

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Y ahora sí que me despido con un beso para todas, ¡Sed felices!

viernes, 8 de enero de 2016

De casualidades costureras.

Hola a todas. Ahora si que volvemos a la normalidad. El roscón de Reyes ha sido el último esfuerzo, pero ya mismo están aquí las torrijas!!! 

Hoy dedico una entrada a las casualidades. Os cuento. 

Una mañana recibí un mail de Belika Acien. Se presentaba contándome que me acababa de descubrir y me explicaba que en una entrada de su blog dedicada a las talegas de pan me reservaba un huequito. Inmediatamente seguí el enlace y leí algunas de sus recetas además del post en cuestión (pinchado aquí lo puedes leer). Quedé muy agradecida, pero mi cabecita no paraba: ¿de qué me sonaba tantísimo ese nombre? ¡Hasta que al fin me di cuenta!!!


Resulta que uno de los libros de Belika es mi favorito de todos lo de cocina que tengo. Acudo a él en numerosas ocasiones y lo tengo lleno de anotaciones a lápiz. El bacalao a la yerbabuena, la sopa de coles, los huevos croquetones, la caldereta de cordero o el arroz con leche lo hago siguiendo sus indicaciones. Además, me encanta porque me resulta imprescindible cuando me atrevo con recetas tradicionales como aceitunas aliñás o dulce de cidra. 

Ha sido una feliz coincidencia que me ha hecho mucha ilusión porque finalmente: ¿quién descubrió primero a quién?

Al día siguiente, comiendo en un restaurante de Monchique (Portugal), me llamó mucho la atención que el pan no lo traían a la mesa en una cestita o panera, sino en una taleguilla hecha con retales de tela. Miré a mi alrededor y vi que todas las mesas tenían su taleguilla y aunque la mía era la más feilla, le hice una foto. 


A la mañana siguiente, en otro pueblo cercano, las calles estaban decoradas con un Belén de figuras gigantes y uno de los pastores, ¿adivináis qué llevaba? Sí!!!! una taleguilla hecha con retales. 


Por ese día no tuve más coincidencias, pero poco después llegaron, no exactamente relacionadas con las talegas, pero sí con el patchwork y las labores en general. 

Visitando en una aldeita la casa en ruinas que se ha comprado un sobrino para restaurarla, abrí uno de los cajones de una cómoda que estaba allí abandonada y rodeada de polvo. Había novelitas por entregas de principios de siglo, una plancha de 125 voltios, herramientas de campo oxidadas... y un gráfico de punto de cruz. En situaciones así la imaginación se dispara pensando quién seguiría este gráfico para hacer qué. 


¿Y sabéis qué otra coincidencia os tengo que contar? Pues veréis, de aquella casa en ruinas nos fuimos al casino de la aldea. Un local grande, más grande que la aldea, diría yo, decorado con fotografías antiguas y un zócalo de azulejos en tonos marrones con una forma geométrica muy familiar. Lo miré, lo volví a mirar.... y lo fotografié. Era inevitable, las casualidades me perseguían. 


Y con este log cabin me despido. Entre una cosa y otra no os he enseñado ningún trabajo mío, ¡con la de cositas que tengo por publicar, será el próximo día. Sed felices y gracias por vuestra visita!!

domingo, 3 de enero de 2016

Colores vivos.

¡Hola! Hoy mi entrada está llena de color, nada de matices y sombras, hoy todo es una fiesta del color. El nuevo año se lo merece. 

Primero os quiero enseñar un par de trabajos que estaban en la lista de espera. Se trata de dos bolsas de aseo que regalaron a dos maestras con el comienzo de las vacaciones de Navidad. Fue un encargo muy especial por su concreción. Vamos a verlo y os lo comento. 


El primer neceser debía ser en tonos naranjas y con Pepito Grillo como protagonista, con la frase "Dame un silbidito" bordada y el nombre de la maestra en la trasera. Para el segundo, tonos rosas, Campanilla y la frase "Eres magia".

¡La de quebraderos de cabeza que me dio Pepito Grillo!, pero bien contenta que estoy con el resultado.


Al lado de la complejidad de Pepito Grillo, Campanilla resultó fácil. 


Los nombres por la parte trasera han quedado muy bien. 



Ambas bolsas tienen bastante capacidad y los bolsillos interiores hacen cómoda la clasificación, los del neceser naranja me han quedado especialmente bonitos por la variedad de telas.




Las frases bordadas a mano personalizan aún más el regalo. 



Espero que les haya gustado a las maestras, pues yo los hice con mucho mimo. 



Y con esta última foto creo que habéis visto las bolsas desde todos los frentes posibles. 

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Y ahora os quiero enseñar algunas fotos del tapete que hizo mi prima y que os enseñaba en esta entrada. Prometí hacer mejores fotos con la cámara un día que fuera a su casa, ¡y aquí están las fotos! Si ya os gustó antes, ahora, con los colores más intensos os va a gustar más aún, así que en persona... ¡imaginaos!!!




¿A que ha sido una fiesta del color? ¡Hasta muy pronto y felices reyes!

jueves, 31 de diciembre de 2015

Feliz 2016!!!

Un nuevo año indica un nuevo ciclo, y las personas necesitamos cerrar ciclos y comenzar otros. A veces las circunstancias mismas cierran etapas y abren otras. Pero en ocasiones el calendario necesita un empujoncito para que completemos uno de esos ciclos. Así que esta noche tenemos la oportunidad de dar por cerradas esas cosas malas de las que sí podamos prescindir e iniciar proyectos bonitos que nos llenen de ilusión.

¡¡¡Así que desde mi rinconcito te deseo una feliz noche y un próspero año 2016!!!




lunes, 28 de diciembre de 2015

El tarro de las esencias.

Normalmente tengo facilidad para la palabra escrita, pero en esta ocasión me va a costar mucho trabajo transmitiros el significado, idoneidad y delicadeza de los regalos que mi hermana nos hizo la noche del 24. Y es que mi hermana, me ha dejado sin palabras. 

Su carácter es fácil, el de mi hermana, no por simpleza, sino por buen agrado y adaptación a quien tiene enfrente. Para que os hagáis una idea: jamás me he enfadado con ella, ni siquiera compartiendo habitación. No es que seamos iguales o soportemos diferencias, simplemente es que en lo que no coincidimos lo hablamos y respetamos. Yo siempre he sido la impulsiva y creativa, ella la reflexiva y observadora. Siendo habilidosa, ha solido anhelar chispa para crear en lugar de copiar, innovar en vez de repetir. Por eso este año, ha destapado el tarro de las esencias y me ha dejado sin palabras. 

Al finalizar la cena de Nochebuena siempre nos intercambiamos detalles que completan la noche. Después de yo entregar los míos, el que le di a mi madre otro día os lo enseño, el ambiente entre mi hermana y los suyos era un tanto inquieto, se respiraba impaciencia por ver reacciones..., luego lo comprendí. 

El primer regalo, si bien me sorprendió, entraba dentro de lo posible. Se trata de una caja de madera teñida de blanco envejecido con una ilustración de Milú en la tapa hecha por ella. 


Si a alguna os coge un tanto desprevenida la ilustración escogida por mi hermana, pinchando aquí podéis descubrir mi admiración por Hergé y sus personajes. 

La caja se divide en compartimentos de quita y pon que seguro que uso para pequeños objetos de costura.


Con el segundo regalo comencé a emocionarme. A Luis le había preparado otra caja: cuadrada, de pequeño tamaño, unas flores de jara pintadas en una esquina y un verso de Luis en la tapa. 



A continuación le tocó al abuelo, su caja recopila su pasión por los colores y la pintura. Desde niño mi padre ha interpretado el mundo a través de un pincel. Lo efímero de la acuarela ha sido su pasión. La sencillez de la caja que le ha preparado mi hermana es fiel reflejo de un modo de vida que nos ha sabido transmitir. 


Y siguiendo el orden con el que mi hermana fue destapando el tarro de las esencias, le toca el turno a la abuela. La caja de mi madre recopila todos los lugares donde ha vivido a lo largo de sus casi 84 años. Cada nombre era una evocación para su memoria, día a día más marchita.


Quizás guarde fotos, quizás las gafas o el abanico que nunca encuentra, seguro que se mancha accidentalmente (como de hecho ya ha ocurrido) y tal vez le sirva para prolongarle un poco más los recuerdos que la enfermedad se empeña en borrar y nosotros en recuperar. 

Gracias, hermana, por una Nochebuena que efectivamente lo fue. 

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