Martina comienza la guardería en estos días y su madre quería para ella una mochila única e irrepetible. Me explicó las características que de manera ineludible debía tener: plastificada por fuera, con cremallera, que se mantuviera de pie, personalizada con su nombre, con asas regulables y una pequeña para llevar de mano y sobre todo: que fuera super fantástica, única, ideal. Ah, también quería una taleguilla a juego.
Lo primero fue buscar la tela, lo segundo ajustar las medidas y lo tercero: ponerme manos a la obra (cortar, acolchar, plastificar, coser, desesperarme, ver resultados, fotografiar y al fin: respirar tranquila).
¡Vamos a verla!
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| La tela gatuna la escogió la mami, se enamoró de ella a segunda vista, jeje. |
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| A esta mami no le gustan los colores fuertes, así que bordé el nombre con un color suave, pero tratando de que se viera cuando una se fija. |
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| Para toda la mochila tan solo he usado una tela, es la absoluta protagonista. |
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| Otra perspectiva más, para que se pueda apreciar bien la mochila. |
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| Este era un requisito importante, aunque con las cintas plastificadas cuesta un poco deslizarlas. |
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| El interior es así de amplio. |
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| Este bolsillito en el lateral va a ser muy cómodo. |
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| Le he dado la vuelta a la mochila para que la podáis ver bien,. Este es el interior, como el exterior, pero sin plastificar. |
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| ¡Y aquí está mi firma! Y ahora... a la guardería bien guapa y conjuntada. |