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miércoles, 10 de febrero de 2021

Tamarack Jacket

Si no me seguís en redes sociales (Facebook e Instagram) donde he ido dando avances, esta entrada os va a coger de sorpresa. Es la primera vez que me hago algo de ropa elaborado, pinchando en la etiqueta "ropa" podéis ver que siempre que me he cosido algo ha sido de patronaje sencillo. Si bien el patrón de lo que os enseño hoy no es complejo, yo lo he complicado con el patchwork, pero el resultado ha merecido la pena. 

Hace unos 2 años compré con una amiga el patrón de la chaqueta Tamarack Jacket de Grainline. Los compramos y ahí se quedo, bien guardadito. Alguna vez comentábamos sin mucho convencimiento que nos teníamos que poner a ello, pero nunca ni tan siquiera imprimimos el patrón. Este otoño, en un arranque de valor quedamos, calculamos talla, cortamos patrón y en el puente del Pilar yo decidí hacerme la chaqueta con retales de pantalones vaqueros en desuso que me habían pasado. Era una bolsa gigante de las de Ikea llena de jeans en varios tonos azules, negros y uno rosa muy pálido. 

Han sido casi 4 meses que he ido cosiendo a ratitos, disfrutando de cada paso, pensando mucho la elaboración. En absoluto me he quedado hastiada, sino todo lo contrario, y ya estoy maquinando cómo será la próxima chaqueta que me haga. 

Me han sido muy útiles los tutoriales de Maider Masustak, que de manera generosa nos explica la elaboración de la chaqueta, y si bien no he seguido exactamente su procedimiento, me ha sido muy útil para entender algunas cosas que no me quedaban del todo claras en el patrón original. 

El tallaje de Grainline me ha encajado bastante bien y con una corrección que tuve que hacer en los hombros de la glasilla, todo lo demás me quedó bien. 



El día que escogí para hacerme las fotos hacía muchísimo viento y no pudimos hacerlas en el lugar pensado, pero finalmente han quedado con buena luz para que veáis bien los detalles de la chaqueta. 




El interior va acolchado, así que es una chaqueta abrigadita. Os concreto algunos detalles más: el bies lo he preparado con una tela azul de algodón lisa, la espalda cobra protagonismo con una enorme estrella, en la manga he colocado un cuadrado dentro de cuadrado y en el delantero he incluido un meshwork. El resto son piezas geométricas cuidadosamente planificadas para que el resultado aparentemente improvisado sea casi perfecto. Y es que sí, estoy muy satisfecha con el resultado. Las intersecciones encajan tan bien que rara es la que no he conseguido unir con precisión milimétrica, lo cual con el grosor de las telas vaqueras no es nada fácil. La práctica de los años que ya llevo en estas lides es la responsable del éxito. Miro mi chaqueta y casi no me creo que yo haya hecho un trabajo así. 



Para los bolsillos tuve que echar una tarde entera y aunque no están perfectos, sí están bastante bien. 

Para la siguiente chaqueta que me haga con este mismo patrón haré algunas modificaciones, pero eso será como digo: la próxima. De momento disfruto con esta, que con las medidas restrictivas que tenemos en mi municipio, ni la he podido estrenar. Ya habrá momento para ello.


Muchísimas gracias por vuestra compañía. 


miércoles, 18 de diciembre de 2019

De año en año.

Hace un año, en una tarde de Navidad, mi prima me hizo el patrón de un chalequillo sin mangas y me cortó la tela. Usó el método Eometric que había aprendido meses atrás, y le quedó perfecto. Utilicé una tela que le gustó mucho y aunque me quedó muy poca una vez que terminé de coser el chalequillo, este año le he hecho un bolso con un par de retales que guardé con el propósito de agradecerle el tiempo y el mimo que me dedicó. 

¿Por dónde empiezo? ¿Por el bolso o por el chalequillo? Creo que voy a empezar por el bolso, sí. 


Como os digo me quedaba muy poca tela, así que había que añadir alguna más. Después de darle vueltas, dibujar mentalmente posibilidades y adaptarme a los gustos de mi prima, opté por lo siguiente. 

Frontales con la tela del chalequillo, laterales con la imagen de Coco Chanel (perfecta para mi prima modista) y por último forro, base y asa de loneta verde cacería. 

El botón de madera de una máquina de coser antigua es un detalle más que encaja con la destinataria.




Se lo di el otro día, cuando en una nueva tarde de Navidad nos dedicamos un tiempo y un mimo. 

Y termino con una foto del chalequillo que me cosí en apenas un rato, pues ya casi todo estaba hecho, al menos lo difícil ya estaba resuelto por mi prima. 


Muchas gracias por vuestra compañía. 

miércoles, 5 de septiembre de 2018

Mi vestido de retales y recuerdos.

No recuerdo ver a mi madre con el vestido de esta tela, es de antes de yo nacer. Pero sí recuerdo ver esta tela por casa. A ella le gustaba mucho y aquel vestido tuvo más de una transformación, tunear, que decimos hoy. 


Mi madre no recuerda su vestido, tampoco recuerda que se lo ponía en verano porque en verano hace calor y en invierno frío. Pero yo he rescatado recuerdos y de retales he hecho un vestido nuevo. 


Mezclando sus flores malvas y azules con un precioso lino azul de otro de sus vestidos, y combinando con tela vaquera finita he creado un vestido amplio y cómodo. 



En la espalda he festoneado un corazón, no porque me eche el cariño a la espalda, sino porque no es necesario tenerlo a la vista para sentirlo. 



Las vistas las  he hecho con un bies vuelto y al delantero le he puesto forro con una tela muy finita para que no dé calor. 

Es mi vestido de retales y recuerdos, los que ya no tiene mi madre pero sí quienes la queremos y cuidamos. 

Pero este no ha sido el único vestido del verano. También me hice otro muy similar con tela vaquera estampada y adornos en otra tela de flores menudas de una colección de Caperucita Roja.


Y con el mismo patrón me hice una blusa más, igual que las que te enseñé otro día (aquí).



Si me sigues en redes sociales, estas últimas fotos ya las habías visto. Y si no me sigues, ya estás tardando, pues te pierdes esto y mucho más que publico en Facebook e Instagram.

Muchas gracias por vuestra compañía. 



miércoles, 8 de agosto de 2018

Inyectado en vena.

Mi amiga Esperanza es un peligro. Hace tiempo me inyectó en vena el virus del patchwork y hace poco el de la ropa handmade. Bien es verdad que yo estaba predispuesta y acudí a sus clases porque estaba ansiosa por aprender la técnica de unir retalitos de tela. Las clases se acabaron y la amistad se quedó. Y para la ropa hecha a mano yo tenía parecida predisposición, las blusas que me hice sacando mis propios patrones hace mil años ya no me servían, y esta muchacha llega cada día con ropa tan mona, que cuando te ofrece pasarte los patrones, es imposible ser inmune. 

En su blog nos enseña algunas de sus creaciones, y por supuesto os invito a visitarla. Pero cuidado, lo mismo el virus se transmite de modo on line. Pinchando aquí podéis acceder a él. 

Todo comenzó cuando nos deslumbró la tela mágica que cambia de color cuando le da el sol, de ser una triste tela blanca y negra, pasa en un instante a llenarse de colorido. 


Era imposible resistirse, nos compramos un metro cada una y nos hicimos una camiseta con uno de sus patrones. Uno muy sencillito y apañao. El resultado es espectacular. 

Aquí yo luciendo mi camiseta.
Y aquí Esperanza luciendo la suya. 


De ser una sosa camiseta en el armario. Pasa a tener un colorido increíble al sol.


¿Y por qué os digo que es un virus? Pues porque con el mismo patrón ya me he hecho un par de blusas más. 





Ya os decía que Esperanza es un peligro, además le gusta y lo hace bien todo, patchwork, costura, punto, ganchillo, scrapbooking, cartonaje... Pero a lo que soy inmune es al virus del ganchillo. Me encanta ver las cosas que se consiguen, pero me aburre soberanamente hacerlo yo. Tanto, que empecé un salvamantel, por aquello de comenzar con algo sencillito y mi amiga Mati me lo tuvo que terminar haciéndole la puntilla, hasta penita le di. 


Muchas gracias por vuestra compañía y hasta pronto. 

miércoles, 18 de abril de 2018

Conjunto vaquero.

Desde hacía tiempo tenía ganas de darle vidilla a un pantalón vaquero. Así que busqué ideas por internet y desechando composiciones que me gustan en las demás pero no en mí, descarté bordados que subían de los tobillos a la rodilla, muslos parcheados con telas varias, bolsillos ribeteados y piernas floridas. Finalmente opté por una estrella con rombos truncados  y un hexágono central. Con idea de poner una estrella en cada pierna, hice dos, pero tras varias pruebas me quedé con una única estrella en la pierna derecha. Así que con la otra estrella me hice un bolso a juego. 


Decoré con unas cadenetas sueltas y un punto de nudo francés.


El bajo del pantalón lo recorté, le pasé una puntada decorativa en azul y lo metí en la lavadora para que se deshilachara un poco. 


La misma puntada decorativa la usé en un lado del bolso, en el cual apliqué una vía del tren con las mismas telas de la estrella. 



El lateral del bolso y el asa los puse del mismo ancho para que tuvieran continuidad. 


La misma tela azul marino con lunaritos blancos la usé para la cremallera. 


El forro: blanco con florecitas azul marino.


Y ya sólo quedaba hacer buenas fotografías, pero no era mi día y la calidad fotográfica desluce mucho el resultado. 



Muchísimas gracias por vuestra compañía. 

miércoles, 1 de mayo de 2013

Universo camisetas.

Por fin entro en el mundo camisetas. Ganas tenía se sobra. Para estrenarme no me he resistido a los encantos de la muñequita Sue. 






martes, 31 de julio de 2012

¿Te atreves?

Tengo una amiga que cuando le gusta un vestido, lo repite, lo repite y lo repite. Es así que con telas diferentes tiene un mismo vestido con el que se siente a gusto. Estando una tarde en su casa, me preguntó: "¿te atreves?", mientras me enseñaba uno de sus vestidos favoritos. Y la pregunta no era ninguna tontería, porque una cosa es hacerme ropa a mí misma y otra muy diferente a otra persona. Me llevé el vestido a casa y lo estudié.

Manga larga ranglan y terminada en pico, escote amplio con abertura en "uve" y falda de capa hasta los pies. Ese fue el veredicto que me llevó a mi decisión: "sí, me atrevo".

Fuimos juntas a comprar la tela que ella eligió y poco después comenzó el patronaje, las pruebas, el hilvanado y las modificaciones respecto a la idea original.

Ya que por fin mi amiga tiene su vestido, os enseño las fotos que he hecho en su casa. Y tú, ¿te atreves?

El corte del vestido se ajusta perfectamente al estilo de mi amiga: cómodo con un punto de originalidad.

A la espalda le he bordado la gota de Rocío.

En el escote he bordado una florecita, y un cordoncito hecho con los mismos colores cuelga del extremo.

Una mariposita en el pico.

Y con tela que sobró, le he hecho este neceser para guardar las compresas, o como dice mi amiga: "conociéndome, guardaré de todo menos las compresas! 



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