miércoles, 23 de mayo de 2018

Madejas de colores.

En el intercambio de regalos de cumpleaños entre María José (Madejas de Colores) y yo, este año me pidió una funda para la plancha del pelo. Cuando me dispuse a hacerla me acordé de Sole, que cuando prepara un regalo handmade, se cose otro para ella misma. Así que eso he hecho: dos fundas para la plancha del pelo casi iguales, una para María José y otra para mí. 


Decidí usar tela vaquera porque este año he cosido mucho con ella, y de este modo María José tiene una muestra de mi trabajo de esta temporada. 

Para darle vidilla le apliqué a festón una guirnalda de flores con telas en colores fríos, como a ella y a mí nos gustan. 


El forro finalmente se lo puse negro con lunaritos blancos. Y digo finalmente porque me lo pensé mucho. 


Pero lo que más me pensé fue cómo adornar la solapa. Pensé en bordar alguna frase alusiva a la peluquería y tras buscar muchísimo en mis archivos y en internet, descarté la idea y apliqué una flor a juego con la guirnalda. 


El cierre snap, unas puntadas decorativas para asentar costuras y poco más por la parte delantera de las fundas. 


Las flores son todas de distintas telas y colores pero respetando gama cromática.




Hasta aquí las dos fundas son exactamente iguales. Bueno, casi exactamente, pues la de María José está hecha un poquito peor que la mía. Sí!!!!! Quería que fuera justo lo contrario, pero basta que te esmeres para que cometas pequeños errores, de esos que sólo ves tú, pero que sabes que están ahí. Pero bueno, sigamos. 

La parte de detrás es igual pero diferente. Siempre me gusta incluir en los regalos a María José, algún detalle con la muñeca Holly Hobbie que a ella tanto le gusta y que es protagonista de la cabecera de su blog. Este año lo he incluido así. 


Junto a mi gota he aplicado una preciosa tela con la niña, y en mi funda he aplicado la imagen del niño. 


Pienso que ha quedado bonito y original. 

Y para añadir alguna sorpresilla, le introduje en la la funda de la plancha del pelo un surtido de madejas tan surtidas en colores como su blog. 


Espero que le sea muy últil la funda que le he cosido para celebrar su cumpleaños, la mía ya está en uso en mi cuarto de baño. 


Hasta la próxima semana. Muchas gracias por vuestra compañía. 



miércoles, 16 de mayo de 2018

Mi cuarto de costura.

Esta primavera mis gotas han cumplido 6 años, en ese tiempo mi rincón y luego cuarto de costura ha evolucionado bastante. En la entrada de hoy te cuento esta evolución.

Lo mejor de mi cuarto de costura es precisamente eso, que tengo un cuarto para mí y todos mis trastos. Y lo segundo, que tiene mucha luz: una ventana mira al noroeste y la otra al oeste.

Desde hace casi dos años te vengo contando a pinceladas que mi cuarto de costura lo trasladé de la habitación que antes usaba y que ahora es la de mi padre, a otra distinta de la planta alta. En este tiempo he estado arreglándolo muy a mi estilo: sin grandes gastos y poco a poco. Que no soy yo de hacer las cosas de una vez y a lo grande, sino paso a paso y con sencillez. Coordinando el conjunto pero sin darle una unidad que me termina empalagando.

He adaptado algunos muebles y las pinturas a la tiza han hecho milagros (aquí te lo conté). Aunque sin mucha maña he dado nueva vida a varias mesillas de noche y a algún que otro pequeño mueble que ya tenía de antes.


Como ves lo tengo repleto, reconozco que demasiado, pero es que ¡son tantas cosas las que vengo acumulando! Casi todas te las he ido enseñando a lo largo de estos años.


Y así por ejemplo ese silloncito junto a la ventana que tapicé con retales de vaqueros viejos y esa cortina te las enseñé aquí y aquí.

Si te fijas, en la pared está colgado el cuadro original de la cabecera de mi blog, junto a una mini tabla de la plancha, el cartel en punto de cruz que me hizo María José (Madejas de colores), un par de bastidores bordados, un mini quilt de patchwork y punto de cruz, dos dibujos de cuando yo pequeña y una casa de muñecas a punto de cruz.  
Mi silla me acompaña casi desde el primer día y esta es la segunda tapicería que luce (aquí puedes ver la primera que sustituyó a la original). La funda de la máquina de coser también es la segunda, la renové cuando cambié mi anterior máquina por mi actual nave espacial, te lo conté aquí.


Mi muebles de telas y mi método de guardarlas fue una de las mejores adquisiciones, te lo conté aquí.

Cuando los cambios son graduales, la vista se termina acostumbrando, pero repasando las fotos sí que se aprecia la gran diferencia entre las imágenes que acabáis de ver y las siguientes de años anteriores.

Para hacer mi primera falda con la máquina de mi madre de los años 60, invadí la mesa donde comemos todos los días.

Casi 10 años tiene esta fotografía. 
Poco después conseguí apañar un rinconcito en una habitación que servía para todo, con una camillita donde poner aquella máquina tan pesada.


El primer gran avance fue cuando cambié de máquina de coser y más o menos dediqué esa habitación para mi costura (pincha aquí para recordarlo).


Pero el gran salto lo di cuando esa misma habitación la reservé casi exclusivamente para la costura, y te lo conté aquí.


Tres años estuve en este cuarto de costura dispuesto tal como lo veis en la foto: creando, cosiendo y aprendiendo mucho.


Y en este momento de la historia es cuando, en la nueva reubicación familiar, mi cuarto de costura se traslada a la planta alta de mi casa y disfruto de dos ventanas, una que mira al noroeste y otra al oeste.


Y aquí sigo, creando, cosiendo y aprendiendo. Cada vez con más herramientas específicas, más útiles y más organizadas.

Con herramientas o sin ellas, siempre me las he apañado para coser con la mayor pulcritud posible. En un repaso rápido te enseño algunos trabajos de estos 6 años desde que comencé con este blog.

Estas zapatillas me parecieron tan bonitas que después del día de estreno decidí dejarlas en exposición en mi cuarto de costura. En la siguiente fotografía las puedes ver.

Sigamos con los trabajos de estos años. 
El colorido de este tapete siempre me ha fascinado.


Este otro tapete con cierre elástico fue un excelente modo de aprovechar esta mesa ya vieja.
La mini tabla de la plancha, para la mini plancha con su mini funda fue un gran trabajo.


Qué divertido fue vestir a este muñeco.

A veces soy demasiado atrevida y este poema bordado es una muestra de ello. 

Recuerdo que con este trabajo lloré, jajajaja, Ana nunca lo supo, jajaja.

Siempre me ha gustado la aplicación festoneada, se consigue mucha exactitud con los originales.

No es simplemente un bolsito, es una funda para cámara fotográfica.
Las fundas para que las bombonas de butano pasen desapercibidas.


Con pinturas a la tiza reciclé un especiero, una caja de fresas y varios botes de cristal.

Para este cubrepie apliqué la técnica del bloque de los diez minutos, aunque tardé algunos más.

Los cojines de mi salón los hice con los restos de la tela de la tapicería que le pedí al tapicero que me guardara.

Las camisetas son otro trabajo que me han dado muchas satisfacciones.

Este bolso fue un regalo para una maestra y fue muy gratificante hacerlo. 

Los bolsos con bloques de patchwork qué agradecidos son. 

Esta bolsa de fin de semana fue la primera de varias.

Aunque apenas sé hacer ganchillo, esta alfombra de trapillo fue un gran trabajo en todos los sentidos, ¡cómo pesaba!!!

El patchwork imposible, así llamo yo a la técnica de unir telas que no pertenecen a la misma colección pero que quedan divinamente dispuestas en armonía.

Esta tela fue todo un éxito, y la mochila que hice con ella también.

Los natalicios durante un tiempo fueron regalo estrella a recién nacidos. 

Trabajar para bebés siempre es muy gratificante, ya sea con telas clásicas en tonos suaves o alegres como esta.
La delicadeza de Beatrix Potter se adapta muy bien al punto de cruz.

Los portadocumentos para bebés son quizás el trabajo que más he repetido.

Durante un tiempo trabajé mucho las boquillas y preparé un tutorial explicando mi método, siendo la entrada más visitada desde entonces. Lo tienes aquí.

Siempre me ha gustado experimentar con materiales diferentes, como esta tela peludita.

Un par de veces he trabajado la técnica de rag quilt: para esta colcha y para el siguiente bolso.

Mi último bolso de costura que todavía no he estrenado.
Los delantales cuentacuentos fueron una apuesta innovadora que comencé con mi querida Caperucita.
Y con esta muestra tan variada de algunos de mis trabajos os dejo hasta el próximo miércoles, pero ya sabéis por redes sociales actualizo contenidos con más frecuencia. En Facebook e Instagram me puedes buscar como Unas gotas de Rocío.

Muchísimas gracias como siempre por vuestra compañía.





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