viernes, 7 de mayo de 2021

De cumpleaños.

Ha sido mi cumpleaños, sí, un año más, el calendario no perdona y es puntual. Como puntual es mi amiga María José (Madejas de colores) en tan magno acontecimiento. Con el paso del tiempo tengo una buena y preciosa colección de regalos hechos por ella, a todos les doy uso, con todos disfruto y con todos me ilusiono. Este año ha destapado el tarro de las esencias y es así que un par de días antes de mi cumpleaños recogí en la oficina de correos un paquete precioso y absolutamente handmade. 


Con mi nombre en lettering por todas partes y en distintos colores. Más bonito no podía ser. Comencé a abrir el paquete poquito a poco, sin prisas. Y lo primero que vi fue esto. 

Promete, ¿verdad? Esas florecitas pintadas por ella misma son el lateral de una preciosa caja decorada con mimo y exquisitez. 


Si este era el envoltorio, ¿cómo sería el interior? Pues ya os digo que igual de exquisito. 

Todo envuelto en papel de seda blanco y con unas etiquetas personalizadas también por ella. 



Esto último es una tarjeta de felicitación a la que pondré un marquito para colgarla en mi cuarto de costura. 

Con todo esto ya me podía dar por satisfecha, pero es que quedaba la parte principal del regalo. Ella siempre me pregunta qué quiero y este año le pedí un paño en punto de cruz con el que redecorar la caja del registro de luces de la entrada de nuestra casa. La fotografía que le tenía puesta estaba muy deteriorada pues recibe mucho sol y necesitaba un cambio. Así que me pareció una buena idea. Le di medidas y libertad para el diseño. Su elección fue fantástica. Combina a la perfección con nuestra casa y nuestros gustos. En redes sociales te enseñé en un vídeo el momento en que la colgué (Facebook e Instagram). 


Ella me mandó este diseño ("Indigo Lane" de WTNT) y yo me encargué de prepararlo y pegarlo a la caja de la entrada. Ha quedado precioso. 

Continuemos, es que todavía no he terminado. Meses atrás María José me preguntó que si ella me hacía la parte de arriba de un estuche vertical en punto de cruz, yo usaría una de mis telas de Caperucita para montar el estuche. Le dije que sí con solemnidad. Y es que a ella le da mucho coraje que se queden tareas pendientes por hacer. Así que me comprometí, y vaya que si lo hice, en tan solo unos días después de recibirlo, cosí mi precioso estuche vertical (en redes sociales también os enseñé en un vídeo lo cómodo que es su uso). 



Y para rematar el regalo, como le pedí que me pintara dos marcapáginas para regalarlos en Navidades (sí, lo sé, me anticipo, qué previsora, sí, todo, tenéis razón, así soy), pues me mandó los dos en cuestión y uno para mí, que aún no he estrenado, pero que está pendiente para mi próxima lectura en formato papel. 


¿Habéis visto qué regalos más preciosos recibí? Soy una afortunada por contar con la amistad de María José, nos separan más de 1.000 km y 5 años de edad, y nos unen aficiones, casi el mismo color de ojos y la misma mirada. Y es que no hay que estar de acuerdo en todo para que surja la amistad. Lo que sí es imprescindible para conexionar es mirar con la misma flexibilidad y comprender con la misma empatía. 



En abril una caja ha volado desde Canarias hasta Andalucía, en mayo el camino será a la inversa y espero sorprender e ilusionar tanto a María José como ella me ha sorprendido e ilusionado. 

Gracias por vuestra compañía. 

miércoles, 7 de abril de 2021

Colcha para Iker

Simultáneamente a la "Colcha Mi Madre" que te enseñé en mi anterior entrada, cosí una colcha con la misma técnica para regalar a nuestro próximo sobrino nieto. Las telas las compré en Entretelas Patchwork, desde el covid le compro las telas a Mónica de manera on line y todo funciona divinamente. No es la primera vez que coso una de estas colchas rag quilt para regalar a un recién nacido. Hace seis años hice la primera de ellas, la puedes ver aquí. Esta vez he usado tonos azules clásicos, muy suaves, no he querido arriesgar. Aunque Iker aún no ha nacido, no me he podido resistir y ya está en su habitación, a la espera de que le demos la bienvenida.

En la trasera he usado una batista celeste bebé. 



La dedicatoria la bordé en gris y la coloqué en la trasera.



En esta ocasión también me he cosido algo para mí con los retales que sobraron, me gusta tener un recuerdo. Me he hecho un neceser, que aunque parezca casi imposible, no tenía ninguno. En realidad sí tenía varios, pero dedicados a otros usos, con lo que cada vez que necesito uno para llevar mis cosas de aseo fuera de casa, lo tengo que vaciar. 




Tiene un buen tamaño, quizás no se aprecie en las fotos (26 x 20 cm). ¡A ver cuándo lo estreno!

Ha sido bonito simultanear esta técnica en una colcha de despedida a mi madre y otra de bienvenida a Iker.

Si no os apetece pinchar en los enlaces, os dejo por aquí fotos de las colchas que os he ido comentando. Muchas gracias por vuestra compañía.




lunes, 22 de marzo de 2021

Colcha Mi Madre

Hace ya más de seis meses que mi madre murió, tranquila, en paz. Y la paz de sus días azules la he recogido en esta colcha cosida con retales de sus blusas. Ochenta retales de cariño y agradecimiento Y una dedicatoria bordada a mano para recordar con idéntica paz sus olvidos, su Alzheimer... y el de tantos. 


He elegido la técnica Rag Quilt. Me gusta mucho el resultado y dentro de la laboriosidad del patchwork, es una técnica rápida. El efecto deshilachado me gusta mucho y le da un aire diferente. 



En la parte central he bordado una dedicatoria con una madeja que conservo de cuando mi madre era pequeña. 


Para la trasera he usado una tela azul con pequeños corazones. 



La colcha ya está en uso, como cubrepies, en nuestro dormitorio. 

Muchas gracias por vuestra compañía, recuerda que en redes actualizo contenidos con más frecuencia (Facebook e Instagram). 



miércoles, 10 de febrero de 2021

Tamarack Jacket

Si no me seguís en redes sociales (Facebook e Instagram) donde he ido dando avances, esta entrada os va a coger de sorpresa. Es la primera vez que me hago algo de ropa elaborado, pinchando en la etiqueta "ropa" podéis ver que siempre que me he cosido algo ha sido de patronaje sencillo. Si bien el patrón de lo que os enseño hoy no es complejo, yo lo he complicado con el patchwork, pero el resultado ha merecido la pena. 

Hace unos 2 años compré con una amiga el patrón de la chaqueta Tamarack Jacket de Grainline. Los compramos y ahí se quedo, bien guardadito. Alguna vez comentábamos sin mucho convencimiento que nos teníamos que poner a ello, pero nunca ni tan siquiera imprimimos el patrón. Este otoño, en un arranque de valor quedamos, calculamos talla, cortamos patrón y en el puente del Pilar yo decidí hacerme la chaqueta con retales de pantalones vaqueros en desuso que me habían pasado. Era una bolsa gigante de las de Ikea llena de jeans en varios tonos azules, negros y uno rosa muy pálido. 

Han sido casi 4 meses que he ido cosiendo a ratitos, disfrutando de cada paso, pensando mucho la elaboración. En absoluto me he quedado hastiada, sino todo lo contrario, y ya estoy maquinando cómo será la próxima chaqueta que me haga. 

Me han sido muy útiles los tutoriales de Maider Masustak, que de manera generosa nos explica la elaboración de la chaqueta, y si bien no he seguido exactamente su procedimiento, me ha sido muy útil para entender algunas cosas que no me quedaban del todo claras en el patrón original. 

El tallaje de Grainline me ha encajado bastante bien y con una corrección que tuve que hacer en los hombros de la glasilla, todo lo demás me quedó bien. 



El día que escogí para hacerme las fotos hacía muchísimo viento y no pudimos hacerlas en el lugar pensado, pero finalmente han quedado con buena luz para que veáis bien los detalles de la chaqueta. 




El interior va acolchado, así que es una chaqueta abrigadita. Os concreto algunos detalles más: el bies lo he preparado con una tela azul de algodón lisa, la espalda cobra protagonismo con una enorme estrella, en la manga he colocado un cuadrado dentro de cuadrado y en el delantero he incluido un meshwork. El resto son piezas geométricas cuidadosamente planificadas para que el resultado aparentemente improvisado sea casi perfecto. Y es que sí, estoy muy satisfecha con el resultado. Las intersecciones encajan tan bien que rara es la que no he conseguido unir con precisión milimétrica, lo cual con el grosor de las telas vaqueras no es nada fácil. La práctica de los años que ya llevo en estas lides es la responsable del éxito. Miro mi chaqueta y casi no me creo que yo haya hecho un trabajo así. 



Para los bolsillos tuve que echar una tarde entera y aunque no están perfectos, sí están bastante bien. 

Para la siguiente chaqueta que me haga con este mismo patrón haré algunas modificaciones, pero eso será como digo: la próxima. De momento disfruto con esta, que con las medidas restrictivas que tenemos en mi municipio, ni la he podido estrenar. Ya habrá momento para ello.


Muchísimas gracias por vuestra compañía. 


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