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miércoles, 6 de diciembre de 2017

Cocina y patchwork.

Un par de alcayatas quedaron descubiertas en la pared de mi cocina. Servían para colgar un mueblecito donde guardar utensilios de mis perros y mis gatos. Cuando el mueble nos dijo adiós, decidí ingeniar algo para tapar las alcayatas. Y por supuesto las telas fueron las protagonistas. 

Un plato Dresden en tonos verdes y amarillos, los tonos de mi cocina. 
Esta otra alcayata me la curré menos, pero el estampado me lo permitía. 
Un poco después me apeteció sustituir la persiana de caña de la ventana por unas cortinas de tela. Y con todo ello ha quedado un conjunto muy de mis gotas. Me quedaba muy poca de la tela que usé para las cortinas que sustituyen a las puertas de mis muebles de cocina, así que las preparé con loneta color beige combinada con retales de la tela que os comento más algunas otras en tonos semejantes. 

Estas son las cortinas de mis muebles de cocina, pero me quedaba muy poca cantidad.

Así que lo solucioné de este modo.

Es una ventana muy grande sobre el fregadero. 

Preparé un log cabin para darle un poco de alegría a las cortinas. 
Ha sido difícil fotografiar las cortinas por el continuo e intenso contraluz, pero creo que os hacéis una idea. 

Muchas gracias por vuestra compañía. 


miércoles, 22 de noviembre de 2017

Transformando con pintura a la tiza.

En la organización de mi cuarto de costura han jugado un papel importante las pinturas a la tiza. Sin demasiada habilidad con la brocha, he transformado algunos muebles dándole ese toque shabby que tanto nos gusta a muchas. Tampoco me he complicado mucho, la verdad. Se pueden hacer maravillas siguiendo algunos tutoriales, pero no tenía ni tiempo ni ganas de aprender técnicas que luego no iba a saber aprovechar. 

Para estas cajoneras de Ikea hay mil ideas por internet, aunque yo simplemente he aplicado un par de capitas de diferentes colores en los frontales de los cajones y pegado unas mariposas. 


La misma mariposa he usado para decorar este pequeño mueble, cuya tapa pinté en azul, estructura en blanco y pomitos en diferentes colores. 


Otro día se me ocurrió darle una manita a una pequeña silla que debe tener cerca de 100 años. Yo la recuerdo en mi casa de siempre, pintada en color rojo. Mi padre a su vez la recuerda también de siempre, con lo cual, sumando siempres, es una silla ancianita. Recuerdo que el asiento se restauró alguna vez y desde hace un par de décadas lucía blanquita, fruto de otro día en que también se me ocurrió coger la brocha.


Un rosa muy suavito es el color que elegí. 
La transformación más llamativa es la de un par de mesillas de noche de carácter provenzal en las que he combinado blanco, rosa y azul. 

Son dos mesillas iguales, aunque solo haya fotografiado una, otro día os enseño el conjunto completo.

Y como aún me quedaba alguna cajita de fresas por ahí, eché un ratito más en combinarla con verde y rosa, y pegar un papelito mono en la base.



Muchísimas gracias por vuestra compañía. 

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Cortinas para un armario.

Hace tiempo compré un armario básico para el "cuarto de invitados", que aunque ni mi familia ni mis amigos son invitados y pueden venir a mi casa sin previa invitación (antes y ahora también, que ya nos apañaremos), es una manera de entendernos. Desde que hace un año mudé mi cuarto de costura a lo que era cuarto de invitados, ese armario dejó de cumplir su misión y lo acomodé para mis cajas y trastos varios de costura y manualidades. 

Digo que es un armario básico porque es una estructura de hierro forrada de tela, lo compré en Ikea por 50 euros y siempre he pensado que fue una buena compra. Las cortinas en color beige que hacían de puertas siempre tuvieron poco frunce y estaban algo estropeadas, así que decidí hacer algo nuevo acorde al estilo de mi pequeño rincón. 

Os lo enseño y os lo cuento, menos a mi querida Caperucita, las cortinas recogen todo mi mundo. Son dos cortinas en las que he repartido las telas de manera simétrica con un toque de asimetría equilibrada, como a mí me gusta. 


En primer lugar os quiero enseñar este precioso bordado que me regaló Gema (El hilo de Penélope). Lo tengo guardado desde hace años, esperando que se me ocurriera qué destino darle, y en estas cortinas lo voy a tener muy presente cada día. 


Junto al bordado del dibujo de Beatrix Potter he cosido un panel con Holly Hobbie que también tengo reservado desde hace tiempo. 


La tela con la liebre del cuento "Adivina cuánto te quiero" fue una compra necesaria, imposible de dejar atrás. Con ella hice un portadocumentos y el trozo que me sobró lo reservé para mí. 


El último retal de la tela del conejo Perico también tiene su hueco en estas cortinas, muchas alegrías me han dado esta tela y estas ilustraciones, 


En las cortinas también hay gotas, muchas gotas, por supuesto.



En la parte de arriba dispuse unos precortados que en tonalidad van muy bien con el delantal de Holly Hobbie y aportan una nota de color e intensidad.


Para la parte baja, cuadrados de 10 x 10 con telas representativas para mí en una composición de patchwork imposible, como me gusta llamar a los retales unidos con aparente improvisación y discordancia cromática. 




Y para que no os quedéis con curiosidad os enseño el armario con las cortinas descorridas.


Muchísmas gracias por vuestra compañía. 

domingo, 16 de abril de 2017

Días cortos.

Hace una semana me dio rabiar comprobar que cuando dejamos la rutina, los días siguen teniendo tan sólo 24 horas. Una semana después, pienso todo lo contrario y en mi cuaderno de deseos he incluido uno más: "Que las cosas que me hacen ilusión y me gusta hacer sean tantas, que mis días siempre se me hagan cortos", 


Y es que debe ser muy triste que los días te parezcan eternos sin saber cómo ocuparlos. Como a vosotras, a mí me faltan horas para cumplir con tan sólo una parte de lo que mi cabecita ha planificado. 

En estos días he tenido tiempo para tapizar de nuevo mi silla, el anterior tapizado te lo conté aquí. He dejado la tela azul con margaritas y fresas y optado por un estampado geométrico que asemeja pequeños bloques de patchwork. 


Con las amigas de mi grupo de costura "Cose y Charla" he quedado una tarde y aunque nuestro proyecto de costura apenas lo he avanzado, la segunda parte de nuestro nombre sí que lo ha hecho. 


He tenido pequeños grandes momentos que llenan mi cuarto de costura y mi corazón. 


He reído en torno a una mesa con la familia y a la sombra de la morera con los amigos.


Ha habido además tiempo de ir al cine y de adelantar el último encargo, que al fin y al cabo, todo es uno. No me pidas que te adelante más, jeje. 



Y es que mis días, como los tuyos, están llenos de ideas y proyectos, de compañía y soledades. Y con rutinas o sin ellas, el día tiene 24 horas, no más. 

viernes, 7 de abril de 2017

Días felices.

Como os comentaba el lunes pasado, mi funda de gafas de Gorjuss combina con la de Holly Hobbie. No por colorido, ni por la forma, ni por las telas, pero sí por la temática. Ambas constituyen una estética con amplio universo a su alrededor idolatrado por las niñas (y no tan niñas) del momento. Estéticas muy diferentes que se corresponden con los gustos de cada momento. En torno a ellas giran objetos de todo tipo a los que es muy fácil sucumbir (artículos de papelería, de vestir, menaje, bolsos, cromos, pegatinas, etc. etc.).

La silueta de la niña hubiera sido perfecta para hacer la funda alargada, pero no me quedaba tela suficiente, así que hice este otro modelo. 
Me recuerdo a mí misma de noche, ya en la cama, con papel y lápiz en mano, copiando el perfil de Holly Hobbie sobre un libro de Mortadelo que hacía de mesa. El modelo era una bolsita que usaba como estuche. Ya no la conservo pero la recuerdo perfectamente: estrechita y alargada, loneta color crudo con cremallera para el cierre y unos 7 cm de ancho por 15 de alto. En el centro, el querido perfil de aquella niña que nos recordaba a las que salían en "La casa de la pradera". Con su delantal de retales y su gran sombrero que ocultaba el rostro dejando tan sólo ver los rizos del flequillo. Cierto es que cuando en ciertos dibujos salía la carita de la niña se desmitificaba el misterio con poca fortuna, pues mucho más encanto tenían aquellos rizos ligeramente rojizos. 

¿¿¿Que aún conservas los dibujos???, diréis algunas. Por supuesto que sí.
A todas en el colegio nos gustaba llevar sus portafolios, cuadernos, libretas de todo tipo, estuches, o mochilas. La oferta se extendía por puzzles, pijamas, muñecas, álbumes de fotos o láminas con las que decorar las habitaciones, las carpetas, los armarios o que servían para manualidades en relieve. 

De lo mucho que tenía de papelería ya no conservo nada, sólo este álbum de fotos que me regalaron el día de mi Comunión y que desde entonces me sirve para guardar las estampas de todas las Comuniones a las que voy. 
Fueron años donde se explotó con acierto este mundo lleno de nostalgia y además de Holly Hobbie, surgieron otros personajes con estética semejante que nos invitaban a soñar en "Días felices".



Nunca conseguí completar el álbum en su totalidad, me faltan los cromos 11 y 22.
La muñeca Laura, cuadros de petit point o puzzles que de tanto hacerlos nos sabíamos de memoria y mi hermana y yo nos cronometrábamos para ver quién lo hacía más rápido.

Recuerdo lo mucho que me gustó cuando tenía 8 años este regalo de Navidad, la muñeca se parecía mucho a Holly Hobbie y a pesar de mi seriedad yo estaba totalmente entusiasmada. La conservé durante muchos años hasta que un invierno pudo con ella y en lo alto de un armario se llenó de humedad.
Tiempo después le pedí a Gema (El hilo de Penélope) que me hiciera una de sus Penélopes inspirada en mi muñeca azul.


Y como os decía al comienzo, observo que el relevo lo ha tomado desde hace unos años la muñequita sin boca, medias de rayas y larga melena oscura. Idéntico despliegue de medios y de enamoramientos. 


Es así que disfruto cada vez que uso una tela de Holly Hobbie ya sea para hacer un bolso, un conjunto de lectura, una funda de bastidor o una camiseta. 






Lo último que he hecho ha sido este guardaagujas de ganchillo y pienso que ha quedado encantador. 




Con la pequeña Gorjuss también he pasado muy buenos momentos de costura, os recuerdo algunos.

De este maletín de ordenador estoy especialmente orgullosa.





De un tiempo a esta parte, han recuperado aquel estilo country con aires románticos y de vez en cuando salen a la venta objetos parecidos a los de nuestra infancia.


Mi hermana sabe que son regalos de acierto seguro y no duda en comprarme alguna de estas chucherías de vez en cuando.

En mi cuarto de costura siempre tengo a la vista esta bolsa.


Y si no, yo misma me encargo de surtirme.

Springfield sacó hace unos años una colección de camisetas y ahora me arrepiento de no habérmelas comprado todas. 

Tanto cuido esta tela que nunca me decido qué hacer con ella. 
Si leyendo esta entrada has recordado algo que tenías olvidado, o te das cuenta de que tú tenías ese mismo albúm, la misma muñeca, o que vestías con esa misma falda de cuadros escoceses, me encantaría que nos lo contaras a todas en la sección de comentarios.

Nos vemos después de la Semana Santa, os deseo que éstos sean también unos "Días felices".

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