Esta alfombra que hoy al fin os puedo enseñar me ha tenido ocupada durante los últimos meses. La he ido haciendo a ritmo irregular, lo que el tiempo me permitía. El gran empujón se lo he dado en la última semana.
La he hecho con mucha ilusión y tengo que reconocer que con el mismo esfuerzo. El ganchillo no es lo mío, aunque después de este trabajo sí va a empezar a serlo. Susana me ha ido guiando desde el principio con sus ideas y sus explicaciones. Me ha guardado siempre los ovillos más afines a la tonalidad que le quería dar a la alfombra. Y por todo ello le estoy agradecidísima.
Como el trapillo es irregular en grosor y además conseguir muchos ovillos del mismo color es difícil, he hecho la alfombra a modo de patchwork, uniendo el trabajo de ovillos diferentes para conseguir las dimensiones necesarias. De ahí el título de la entrada.
La alfombra es para la habitación de una niña que acaba de nacer y mi ilusión es que le acompañe en sus juegos a medida que vaya creciendo.
Seguro que tenéis ganas de ver las fotos, ¡os las enseño!
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| La alfombra es bastante grande (164 x 150 cm. aproximadamente) y va a ocupar el espacio central de la habitación. |
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| La alfombra está compuesta por tres grandes columnas con cuadrados y franjas en colores suaves. El contorno está adornado con una punta que remata el trabajo. |
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| Aquí se puede ver bien la punta del remate. |
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| Los colores de la alfombra son suaves y combinan muy bien con la decoración de la habitación. |
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| En las dos columnas exteriores he intercalado un ovillo de este color más vivo para darle un poco de alegría a la alfombra. |
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| Aquí se ve bien el juego de colores que os explico. |
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| El trapillo es muy agradecido y se consiguen efectos muy bonitos. |
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| Una gran alfombra hecha con 13 ovillos, cada uno de casi un kilo de peso, así que hacerla ha sido un buen entrenamiento para aprender el ganchillo y ejercitar músculos. ¡El resultado ha valido la pena! |