miércoles, 6 de junio de 2018

Mi experiencia con Odicoat.

Durante la última semana he estado publicando en redes sociales (Facebook e Instagram) mis avances con el gel impermeabilizador Odicoat, hoy retomo el tema y detallo mi experiencia. 


Odicoat es un gel transparente que se aplica sobre el derecho de la tela, resultado de lo cual la tela se impermeabiliza (no se plastifica). Podríamos decir que la convierte en una tela resinada: impermeable y antimanchas. 

1. APLICACIÓN
Es muy fácil de aplicar. Debemos proteger la mesa y planchar previamente la tela para que no tenga ninguna arruga pues de lo contrario, permanecerá. Se aplica con brocha o pincel y se extiende con la tarjeta que trae al comprar el producto. Debemos aplicar una fina capa, extenderla muy bien y esperar 1 hora para aplicar la segunda capa. Yo no he aplicado la tercera capa que recomiendan en las instrucciones. Tras 24 horas se plancha a temperatura suave protegiendo la tela con papel de horno (yo he usado un pañuelo de papel). 


2. RESULTADO
Una vez aplicado el producto, la tela queda perfecta: flexible y manejable, con textura tela por el revés y resinada por el derecho. Adquiere un ligero brillo y oscurece suavemente. La tela no absorbe líquidos y en caso de mancharse, con pasar una toallita húmeda queda de nuevo impecable. Es por eso que cuando me preguntan si el gel se elimina con los lavados, mi respuesta es que no necesita lavados. Aun así, supongo que si se lava repetidamente por cualquier motivo, el efecto impermeabilizador del gel desaparecerá con el tiempo. 

En la zona de sol podéis ver el brilo que adquiere la tela.
2. COSTURA A MÁQUINA
Para coserla a máquina he encontrado algunas dificultades que os comento. El revés no entraña ninguna complicación pues como os digo es la tela sin más. 
Pero cuando hay que hacer alguna costura por el derecho, si bien no es tan incómodo como con las telas plastificadas, no puedo decir que se cosa igual que si no tuviera el gel aplicado. 
La tela desliza bastante bien, no se queda pegada al prensatelas, pero más de una vez se atascó la máquina, se enrolló el hilo y la puntada no quedó uniforme. Como cuando hay que reajustar la tensión del hilo, pero sin ser ese el motivo pues en ocasiones quedaba bien tensado. Mi sensación era como si no traspasara bien la aguja, máxime cuando había varias capas de tela y guata. Pero a ver, no siempre nos limitamos a coser dos telitas y ya está. Eso mismo lo hago continuamente con telas sin impermeabilizar y el resultado es óptimo.


Fijaos en la puntada irregular.
Una gran ventaja frente a las telas plastificadas es que sí admite error. Si tenemos que descoser, las telas plastificadas se quedan agujereadas, pero estas no, basta que planches un poco con la uña para que recupere la trama. Igualmente podemos usar alfileres sin temor. 


Otra ventaja es que si en el manejo de la confección se arruga la tela, una vez finalizado el trabajo recupera la forma, además de que la podemos planchar a temperatura suave protegiendo la superficie con paño o papel, y así culminar con un perfecto acabado. 


3. COSTURA A MANO
Es otra de las ventajas frente a las telas plastificadas, pues admite costura a mano. Si bien la puntada invisible no queda perfecta, al menos sí se puede hacer. 


Y después de exponer mi opinión os enseño qué he hecho con el gel cola Odicoat. 

En primer lugar he cosido una carterita para guardar los talonarios de recetas cada vez que voy al médico con mi padre. En este caso no era necesario usar tela impermeable, pero tenía tantas ganas de comprobar cómo se cosía, que no me compliqué la vida e impermeabilicé el trabajo que tenía entre manos en aquel momento. 





Y en segundo lugar he impermeabilizado una nevera que le he cosido a mi marido con los retales de los pantalones cuando se les coge el bajo. Los fui guardando y le sorprendí el día de su cumpleaños. A él le gustaba mucho una nevera que compramos hace años en Carrefour, de tela de saco y cierre velcro. Cuando se rompió la abrí para ver cómo era el interior y comprobando que simplemente llevaba una bolsa isotérmica, me decidí a hacer una réplica. Al recibirla lo primero que dijo fue: "¡qué pena, la voy a ensuciar con el uso!" Y mi respuesta fue inmediata: "no te preocupes, vamos a probar Odicoat en trabajo ya confeccionado". Jajaja, enseguida aproveché la oportunidad. 

Para la base, el asa y el cierre no usé retales sino que elegí una tela vaquera nueva comprada por metros.



Así que también tengo opinión al respecto. Prefiero impermeabilizar antes de coser la tela. Una vez cosido, el producto se extiende con dificultad y no conseguí dejar una capa fina homogénea. Sobre todo si lleva muchas costuras como es el caso, pues el uso de la tarjeta es imposible. Lo mejor sería usar un pincel plano, pero de eso me di cuenta cuando terminé de aplicar el producto con un pincel grueso de punta fina. Además, aunque esperé más de 24 horas para plancharla, se me quedó pegado el papel con el calor. No sólo tuve que rascar para despegarlo, sino frotar los restos con una toallita húmeda, y puedo decir que pasó la prueba de impermeabilización y antimanchas satisfactoriamente. 

Este pincel plano hubiera sido mucho mejor.
Espero haber sido de utilidad y muchas gracias por vuestra compañía. 


miércoles, 30 de mayo de 2018

Completando el conjunto de peluquería.

La semana pasada os conté que para celebrar el cumpleaños de María José (Madejas de Colores) le había hecho una funda para la plancha del pelo, y que además preparé otra igual para mí. Cuando lo terminé se me ocurrió que además me podía hacer a juego una bolsita para guardar el secador del pelo. ¡Ha quedado un conjunto de lo más coqueto!


Usando las mismas telas me he hecho una taleguilla. ¡Mira que me gustan los cuadrados! Hay mil formas en patchwork preciosas, pero la sencillez de los cuadrados para mí no la iguala ninguna estrella. 


Para el forro no me quedada la misma tela del forro de las fundas de plancha, así que elegí uno gris con lunaritos blancos. 


La parte de atrás combina algunos cuadros, la misma puntada decorativa que en la funda de la plancha del pelo y, por supuesto, la muñeca Holly Hobbie. Todos estos detalles consiguen que el conjunto vaya bien coordinado. 




Muchísimas gracias por vuestra compañía. 


miércoles, 23 de mayo de 2018

Madejas de colores.

En el intercambio de regalos de cumpleaños entre María José (Madejas de Colores) y yo, este año me pidió una funda para la plancha del pelo. Cuando me dispuse a hacerla me acordé de Sole, que cuando prepara un regalo handmade, se cose otro para ella misma. Así que eso he hecho: dos fundas para la plancha del pelo casi iguales, una para María José y otra para mí. 


Decidí usar tela vaquera porque este año he cosido mucho con ella, y de este modo María José tiene una muestra de mi trabajo de esta temporada. 

Para darle vidilla le apliqué a festón una guirnalda de flores con telas en colores fríos, como a ella y a mí nos gustan. 


El forro finalmente se lo puse negro con lunaritos blancos. Y digo finalmente porque me lo pensé mucho. 


Pero lo que más me pensé fue cómo adornar la solapa. Pensé en bordar alguna frase alusiva a la peluquería y tras buscar muchísimo en mis archivos y en internet, descarté la idea y apliqué una flor a juego con la guirnalda. 


El cierre snap, unas puntadas decorativas para asentar costuras y poco más por la parte delantera de las fundas. 


Las flores son todas de distintas telas y colores pero respetando gama cromática.




Hasta aquí las dos fundas son exactamente iguales. Bueno, casi exactamente, pues la de María José está hecha un poquito peor que la mía. Sí!!!!! Quería que fuera justo lo contrario, pero basta que te esmeres para que cometas pequeños errores, de esos que sólo ves tú, pero que sabes que están ahí. Pero bueno, sigamos. 

La parte de detrás es igual pero diferente. Siempre me gusta incluir en los regalos a María José, algún detalle con la muñeca Holly Hobbie que a ella tanto le gusta y que es protagonista de la cabecera de su blog. Este año lo he incluido así. 


Junto a mi gota he aplicado una preciosa tela con la niña, y en mi funda he aplicado la imagen del niño. 


Pienso que ha quedado bonito y original. 

Y para añadir alguna sorpresilla, le introduje en la la funda de la plancha del pelo un surtido de madejas tan surtidas en colores como su blog. 


Espero que le sea muy últil la funda que le he cosido para celebrar su cumpleaños, la mía ya está en uso en mi cuarto de baño. 


Hasta la próxima semana. Muchas gracias por vuestra compañía. 



miércoles, 16 de mayo de 2018

Mi cuarto de costura.

Esta primavera mis gotas han cumplido 6 años, en ese tiempo mi rincón y luego cuarto de costura ha evolucionado bastante. En la entrada de hoy te cuento esta evolución.

Lo mejor de mi cuarto de costura es precisamente eso, que tengo un cuarto para mí y todos mis trastos. Y lo segundo, que tiene mucha luz: una ventana mira al noroeste y la otra al oeste.

Desde hace casi dos años te vengo contando a pinceladas que mi cuarto de costura lo trasladé de la habitación que antes usaba y que ahora es la de mi padre, a otra distinta de la planta alta. En este tiempo he estado arreglándolo muy a mi estilo: sin grandes gastos y poco a poco. Que no soy yo de hacer las cosas de una vez y a lo grande, sino paso a paso y con sencillez. Coordinando el conjunto pero sin darle una unidad que me termina empalagando.

He adaptado algunos muebles y las pinturas a la tiza han hecho milagros (aquí te lo conté). Aunque sin mucha maña he dado nueva vida a varias mesillas de noche y a algún que otro pequeño mueble que ya tenía de antes.


Como ves lo tengo repleto, reconozco que demasiado, pero es que ¡son tantas cosas las que vengo acumulando! Casi todas te las he ido enseñando a lo largo de estos años.


Y así por ejemplo ese silloncito junto a la ventana que tapicé con retales de vaqueros viejos y esa cortina te las enseñé aquí y aquí.

Si te fijas, en la pared está colgado el cuadro original de la cabecera de mi blog, junto a una mini tabla de la plancha, el cartel en punto de cruz que me hizo María José (Madejas de colores), un par de bastidores bordados, un mini quilt de patchwork y punto de cruz, dos dibujos de cuando yo pequeña y una casa de muñecas a punto de cruz.  
Mi silla me acompaña casi desde el primer día y esta es la segunda tapicería que luce (aquí puedes ver la primera que sustituyó a la original). La funda de la máquina de coser también es la segunda, la renové cuando cambié mi anterior máquina por mi actual nave espacial, te lo conté aquí.


Mi muebles de telas y mi método de guardarlas fue una de las mejores adquisiciones, te lo conté aquí.

Cuando los cambios son graduales, la vista se termina acostumbrando, pero repasando las fotos sí que se aprecia la gran diferencia entre las imágenes que acabáis de ver y las siguientes de años anteriores.

Para hacer mi primera falda con la máquina de mi madre de los años 60, invadí la mesa donde comemos todos los días.

Casi 10 años tiene esta fotografía. 
Poco después conseguí apañar un rinconcito en una habitación que servía para todo, con una camillita donde poner aquella máquina tan pesada.


El primer gran avance fue cuando cambié de máquina de coser y más o menos dediqué esa habitación para mi costura (pincha aquí para recordarlo).


Pero el gran salto lo di cuando esa misma habitación la reservé casi exclusivamente para la costura, y te lo conté aquí.


Tres años estuve en este cuarto de costura dispuesto tal como lo veis en la foto: creando, cosiendo y aprendiendo mucho.


Y en este momento de la historia es cuando, en la nueva reubicación familiar, mi cuarto de costura se traslada a la planta alta de mi casa y disfruto de dos ventanas, una que mira al noroeste y otra al oeste.


Y aquí sigo, creando, cosiendo y aprendiendo. Cada vez con más herramientas específicas, más útiles y más organizadas.

Con herramientas o sin ellas, siempre me las he apañado para coser con la mayor pulcritud posible. En un repaso rápido te enseño algunos trabajos de estos 6 años desde que comencé con este blog.

Estas zapatillas me parecieron tan bonitas que después del día de estreno decidí dejarlas en exposición en mi cuarto de costura. En la siguiente fotografía las puedes ver.

Sigamos con los trabajos de estos años. 
El colorido de este tapete siempre me ha fascinado.


Este otro tapete con cierre elástico fue un excelente modo de aprovechar esta mesa ya vieja.
La mini tabla de la plancha, para la mini plancha con su mini funda fue un gran trabajo.


Qué divertido fue vestir a este muñeco.

A veces soy demasiado atrevida y este poema bordado es una muestra de ello. 

Recuerdo que con este trabajo lloré, jajajaja, Ana nunca lo supo, jajaja.

Siempre me ha gustado la aplicación festoneada, se consigue mucha exactitud con los originales.

No es simplemente un bolsito, es una funda para cámara fotográfica.
Las fundas para que las bombonas de butano pasen desapercibidas.


Con pinturas a la tiza reciclé un especiero, una caja de fresas y varios botes de cristal.

Para este cubrepie apliqué la técnica del bloque de los diez minutos, aunque tardé algunos más.

Los cojines de mi salón los hice con los restos de la tela de la tapicería que le pedí al tapicero que me guardara.

Las camisetas son otro trabajo que me han dado muchas satisfacciones.

Este bolso fue un regalo para una maestra y fue muy gratificante hacerlo. 

Los bolsos con bloques de patchwork qué agradecidos son. 

Esta bolsa de fin de semana fue la primera de varias.

Aunque apenas sé hacer ganchillo, esta alfombra de trapillo fue un gran trabajo en todos los sentidos, ¡cómo pesaba!!!

El patchwork imposible, así llamo yo a la técnica de unir telas que no pertenecen a la misma colección pero que quedan divinamente dispuestas en armonía.

Esta tela fue todo un éxito, y la mochila que hice con ella también.

Los natalicios durante un tiempo fueron regalo estrella a recién nacidos. 

Trabajar para bebés siempre es muy gratificante, ya sea con telas clásicas en tonos suaves o alegres como esta.
La delicadeza de Beatrix Potter se adapta muy bien al punto de cruz.

Los portadocumentos para bebés son quizás el trabajo que más he repetido.

Durante un tiempo trabajé mucho las boquillas y preparé un tutorial explicando mi método, siendo la entrada más visitada desde entonces. Lo tienes aquí.

Siempre me ha gustado experimentar con materiales diferentes, como esta tela peludita.

Un par de veces he trabajado la técnica de rag quilt: para esta colcha y para el siguiente bolso.

Mi último bolso de costura que todavía no he estrenado.
Los delantales cuentacuentos fueron una apuesta innovadora que comencé con mi querida Caperucita.
Y con esta muestra tan variada de algunos de mis trabajos os dejo hasta el próximo miércoles, pero ya sabéis por redes sociales actualizo contenidos con más frecuencia. En Facebook e Instagram me puedes buscar como Unas gotas de Rocío.

Muchísimas gracias como siempre por vuestra compañía.





LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...