Tengo una amiga que cuando le gusta un vestido, lo repite, lo repite y lo repite. Es así que con telas diferentes tiene un mismo vestido con el que se siente a gusto. Estando una tarde en su casa, me preguntó: "¿te atreves?", mientras me enseñaba uno de sus vestidos favoritos. Y la pregunta no era ninguna tontería, porque una cosa es hacerme ropa a mí misma y otra muy diferente a otra persona. Me llevé el vestido a casa y lo estudié.
Manga larga ranglan y terminada en pico, escote amplio con abertura en "uve" y falda de capa hasta los pies. Ese fue el veredicto que me llevó a mi decisión: "sí, me atrevo".
Fuimos juntas a comprar la tela que ella eligió y poco después comenzó el patronaje, las pruebas, el hilvanado y las modificaciones respecto a la idea original.