martes, 17 de abril de 2012

Tintín (y los enfados de Tornasol)

Los aficionados al cómic, tebeos o historietas se dividen en dos grupos: los que aman a Astérix junto con los habitantes de la aldea gala y los que adoramos a Tintín y el amplio universo que Hergé creó en torno a él. Es como si no existieran más autores y creadores. Y es que cada vez que me declaro enamorada de Tintín, alguien siempre me dice: "yo soy más de Astérix". Como si tuvieran algo que ver el uno con el otro. Pues bien, aceptando esta clasificación y admitiendo que ambas colecciones he leído y disfrutado: me declaro incondicional de Tintín. El trazo fino, limpio y ordenado de Hergé. Las múltiples relaciones entre los álbumes con guiños continuos. Los guiones bien elaborados. Los secundarios que irremediablemente se convierten en protagonistas. El humor delicado. La composición de sus viñetas...

Es así que me he decidido a dejar caer por aquí, y de vez en cuando, pequeños análisis de cositas que me han ido llamando la atención de este personaje y de todos los que le acompañan en sus aventuras. Y es que entre los amigos a mis gotas sé que hay más de un seguidor de Tintín. Por eso la entrada de hoy, con el permiso correspondiente, va dedicada a "mi Fernando". Ya sabes Laura, cuando de Tintín se trata, tu Fernando se convierte en "mi Fernando", aunque sea por un ratito.

Para comenzar, me centro en el Profesor Tornasol. Ese sabio despistado, encantador, duro de oído, pulcro, educado y... de mal carácter. Pues aunque pocas veces, el profesor Tornasol ha protagonizado algunos enfados memorables, casi siempre a causa de los malentendidos que provocan su "sordera".

En la página 39 de "Objetivo: la luna" Tornasol da rienda suelta a su rabia por primera vez.

Y es que cuando Tornasol se enfada se le hincha la vena de la sien (página 40 de "Objetivo: la luna").

Es la página 44 de "Objetivo: la luna" y aún sigue muy enfadado. Hasta la página 45 no cesa su enfado al caer por la trampa que comunica con el piso inferior del cohete y entrar en estado amnésico.

Sólo recupera la memoria cuando Haddock le despierta de nuevo la ira con el mismo insulto que Tornasol no soporta
(página 49 de "Objetivo: la luna")

En "Aterrizaje en la luna" Tornasol protagoniza dos enfados más, aunque de rango mucho menor.

Página 29 de "Aterrizaje en la luna"

La sordera de Tornasol y sus confusiones propician un nuevo enfado en "Las joyas de la Castafiore" (página 33)

Nada más comenzar "Vuelo 714 para Sidney" y Tornasol con su sordera provoca una nueva situación cómica en la página 2.

Un poco más adelante, en la página 7 de "Vuelo 714 para Sidney" hay un amago de enfado con Haddock.

Y es en la página 49 de "Vuelo 714 para Sidney" cuando Tornasol explota en un tremendo ataque de rabia. 

Terminando la colección, en "Tintín y los pícaros" (página 26) Hergé explota el gag sin demasiado acierto.

Nuevamente en "Tintín y los pícaros" (página 42) a Tornasol se le hincha la vena de la sien, pero ni los vaqueros que llevaba en este álbum le sentaron bien a Tintín ni los nuevos tiempos le cayeron bien a Hergé, la situación fue demasiado forzada.


1 comentario:

  1. Pues yo también soy de Tintín. A mi Axterix siempre me ha resultado un comic algo pesado. Tornasol es genial.
    Un beso

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Muchas gracias por tu comentario.

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